¿Qué es un otaku? un ensayo sobre la definición de lo asqueroso



 ¿Qué es exactamente un otaku? Decenas de conceptos son esparcidos por el internet y centros de convenciones para delimitar a la persona que tiene gustos por el anime y el manga. Sin embargo, no incluímos a las novelas ligeras, así que ahí ya encontramos una pared. Además ¿toda persona que ve anime es otaku? Personalmente me niego a aceptarlo. Alguien que mira Shingeki no Kyojin, Naruto, Dragon Ball Z y algún otro anime en televisión abierta por inicios de los 2000 no podría considerarse otaku. O al menos yo no lo consideraría así. Ellos son personas normales, que producto de la globalización se han topado con productos de entretenimiento japonés y les ha gustado, como también podría ocurrir que no. En todo caso, estamos hablando en el supuesto que les gusta ¿Eso es suficiente? No, porque para poder entrar en una etiqueta social, en una subcultura de internet, debes tener cierto nivel de compromiso y parecido con el resto de la comunidad. En este punto, nos encontramos con una gran masa de gente completamente distinta unos de otros. Poco cohesionada y dispersa. Es aquí donde comenzamos a cortar y recortar, lo que sería mi definición.

A un otaku le debe gustar el anime ¿Sí? Bueno, en eso podemos estar todos de acuerdo, pero no basta con que le guste, debe consumirlo en grandes cantidades. ¿Cuántos? no podría específicar un número, puesto que dependiendo de la disponibilidad, esta pueda cambiar. No compararé la cantidad de horas que le pueda dar un estudiante de secundaria sin preocupaciones a un estudiante universitario o un trabajador explotado. Pero en algo sí puedo estar de acuerdo: debe ser su principal fuente de entretenimiento. Puede tener otros hobbies, claro, pero el anime debe estar en, al menos, el top 2 de sus prioridades. Un tercer lugar sería relegarlo demasiado, suponiendo que esta persona no tenga muchos pasatiempos. A este ser lo llamaremos No-Otaku

Aquí expulsamos a los otakus que vieron Sakura CardCaptor en su infancia y se dicen otakus. O los que ven animes de temporada ocasionalmente, onda Kimetsu no Yaiba un año, Tokyo Ghoul el otro, Shingeki, etc. Pero vayamos más allá. A un otaku lo diferencia otra cosa: la variedad. No ve anime de un género en específico o de consume entretenimiento japonés de un solo medio. Le ha gustado tanto el anime que ya no se conforma con los "shonen" largos o de temporada. Tiene que ver más, y poco a poco explora otros géneros. Las mujeres posiblemente comiencen con el "shojo" o animes de romance, sobre todo si son adolescentes. Los hombres, quizás historias isekai o de comedia. Estoy haciendo supuestos, por supuesto, pero imagino un comienzo de este tipo, por los tipos de anime más consumidos. Sin embargo estos animes no cubren toda la historia, y dejan al consumidor con ganas de más. No son capaces de esperar otra temporada, y van al material original. Ya sea manga, novela ligera o novela visual, eso no los detiene por la pasión que les generó esa obra. No es lo mismo que ver SnK e ir al manga, pues ahora estamos hablando de variedad. Son varias obras a las que sigue a sus orígenes, sin importarle el tiempo que les dedica. A él lo llamaremos "Consumidor de anime".

Ahora acortamos bastante más esta definición. Ya entramos a una categoría llamada "Fan del anime". Alguien que se podría considerar otaku, y que otros también podrían hacerlo. Pero no es lo suficientemente otaku para mí. Aún le falta ¿Qué más podemos agregarle a este espécimen que buscamos encontrar? Simple, una comunidad ¿Recuerdan lo que les hablé de las subculturas? un definción antropológica moderna cuyo orígen recuerdo en las categorías de Know Your Meme. Las subculturas son estos nuevos espacios que ha creado la modernidad. Personas que se juntan, teniendo como única cosa en común los gustos. Nacionalidades, idiomas o diferencias étnicas quedan atrás. El lugar de reunión es, principalmente, internet. Ya sea foros, comunidades de Twitter, Facebook o cualquier red social. El siguiente paso es no conformarse con el consumo del producto, sino compartirlo. Discutir sobre ello en foros de internet. Pasar más tiempo en ellos que con tu amigos de la vida real, vivir al máximo esa experiencia. Dedicarte e incluso crear contenido fan. Pueden ser videos, dibujos, reseñas, comentarios públicos, cosplay, etc. Todo tipo de nuevo producto es bienvenido. Aquí es donde la mayoría ya se considera, directa o indirectamente, otaku. En este punto es inevitable que los de afuera nos consideren como tal, pero también somos concientes que dicha etiqueta no es muy positiva, por lo que se ignora. El orgullo otaku, representado en imágenes de desmotivaciones.com y estados de Facebook o Whatsapp han sido dejados de lado, porque no tienes que dejar en claro lo que ya sabes que eres. En las fases anteriores quizás si tenías la necesidad de hacerlo, dado que querías pertenecer a una comunidad. Ahora ya no es necesario, porque ya perteneces a ella.

En este punto ya podemos hacer un paréntesis y coger algunos elementos del significado original de otaku. El japonés. Uno de los más radicales, que tiene su origen en los rechazados de la sociedad más extremos. Otaku, en Japón, si bien se lo sigue relacionando al mundo del animanga, este puede extrapolartse a casi cualquier pasatiempo. Hay otakus de la informática, otakus de guerra, otakus de historia, otakus literarios, otakus de idols. Todo tipo de pasatiempo al cual le dedicas una inmensa cantidad de tiempo y energía que no se vean cool o kakkoi, es considerado como una actividad de otaku. Entonces caes en esta etiqueta que para fines sociales, es un excluyente. 

Pero para comprenderlo más a fondo hay que saber que esto no solo es una simple obsesión, es un veneno que hace que tu tiempo, energías y dinero se vean atraídos de forma enfermiza hacia este pasatiempo. Ya sea comprando mercadería, esperando boletos de tu idol favorita, corear a todo pulmón sus canciones. Pensar en día y noche sobre eso que te hace feliz. Llenar tu habitación con ello. Eso es ser un otaku original.

Sin embargo, para terminos occidentales y especialmente latinos, esto no tiene que cumplirse a rajatabla. La convulsionada sociedad japonesa invita a que estos comportamientos ocurran más seguido y de forma más agresiva, pero eso ya es otro tema. El punto a tocar es el origen de este nivel de obsesión, y es el escapismo. En este nivel, en el cual ya perteneces a esta subcultura, te sientes tan agusto compartiendo y consumiento este producto, que pierdes, en mayor o menor medida, tu sentido de la realidad. Tu forma de pensar cambia, y puede que también tu comportamiento. Tu alias de internet comienza a tener más relevancia, y llega a forma parte de tu personalidad. El mundo y los personajes los sientes cada vez más cercanos, hasta llegar al nivel de una legítima relación sentimental. No me refiero a lo de ser novios, aunque puede derivar en esto, sino a que desarrollas un nivel de apego a los personajes y el mundo de los animes que ves, sobre todo tus favoritos, que comienzas a quererlos casi como personas reales. Puedes ser conciente de esto o no, pero no importa, porque la historia se ha adentrado tanto de ti que tu cerebro, en cierto nivel, lo valora como la realidad. En este momento, entramos a las waifus y husbandos, pero no solo a un nivel visual o estético, sino a un nivel sentimental. Un personaje de anime puede parecerte lindo o linda en las fases anteriores, pero un apego emocional es lo que encuentras en este nivel. También están los shippeos o fanfictions, así como el consumo casi adictivo de estos productos. Como si fueses un obeso, terminas con una comida para comenzar con otra. Obra tras obra, fanfic tras fanfic. Comienzas a dedicarle tus pensamientos rutinarios. Como eres latino, occidental o directamente pobre, no puedes materializar tu afición en diversos productos como se podría hacer en Japón. Pero cuando tienes la posibilidad, los compras. Aunque tampoco es necesario, pues tu PC  o celular podrían estar repletas de imágenes o videos de tus personajes favoritos. En este punto, ya estás muy cerca de mi concepto de otaku. Lo llamaremos "Obsesionado del anime".

Finalmente, como si esto fuese las diversas capas del infierno de dante, llegamos a la última delimitación para otaku. Hasta ahora, la cultura fanfiction ha colaborado bastante en hacer que esta parte de la población sea de 2 o 3 gatos a una muy numerosa. Series como Haikyuu, Boku no Hero Academia, Tokyo Revengers o Re:Zero han hecho que el pase de niveles iniciales a este sea bastante rápido, pero no consistente, al limitarse a muy pocas series y muy poca experiencia, pero ya sea con el tiempo o siguiendo el camino que trazé, eventualmente llegarás al nivel que expondré a continuación.

El siguiente nivel es lo que nos termina de separar de la sociedad, así como la cultura divide al mono del humano, esto nos divide de las personas normales, y pasamos a ser otakus. Una imagen que solo damos, o al menos la mayoría, entre nuestra propia subcultura, que en la mayoría de los casos, no saben nuestra identidad verdadera. Y es el de la perversión.

Para mí, el otaku es pervertido por naturaleza. Y con esto no hablo con ser "horny", calenton(a) o algún tipo de fetiche en particular. No hablo de simplemente ver un par de tetas y o un personaje de anime con ojos marcados y sentir algo. Las personas tienen deseos sexuales por naturaleza, pero no necesariamente son pervertidas. Esta perversión es el punto más importante a considerar, para entender por qué el anime ha tomado este camino. Por qué Hayao Miyazaki declaró que el anime está muerto por culpa de los otakus. Es por eso, porque nuestra perversión guió a las industrias a cumplir con nuestros deseos de forma cada vez más explícitas y consistentes.

Aquí ya nos separamos de los fandoms tradicionales, y nos vamos subfandoms que siempre estuvieron ahí, pero prefieren mantenerse en la sombra. El "Gatekeeping" se inventó pára esto, aunque hay algunos que salen a relucir para defender sus posturas y gustos, siendo una minoría. Ellos son la razón por las que los animes de lolis comenzaran a proliferar a partir de mitades de los 2000. La expansión del moe sin historia específica. El comienzo de las historias de bishonen que comenzarían primero en mangas y novelas visuales, pero evolucionarían en contenido altamente erótico para fans. Este también evolucionaría en animes a primera vista normales, pero que cada tanto y en su subtexto tendrían un cantidad monstruosa de sexualidad. Uno de los primeros ejemplos que recuerdo, eran Kuroko no Basket, en el cual la tensión y rivalidad que una personas normal vería como genial, sería fácilmente interpretada por estas personas como tensión sexual y ganas de sodomizarse y controlar unos a otros. El mal llamado "Yaoi" evolucionaría a un Boys Love, o BL, que tendría un rango de influencia cada vez mayor, controlando los animes más populares, aunque algunos de ellos no tendrían voluntariamente este, las fans se lo agregarían.

Pero estamos hablando de perversión, y el tener afinidad por amor entre hombres (o amor entre mujeres, cosa común entre los animes moe dirigidos a hombres adultos) no es necesariamente una. Y esto tendría que venir con una serie de situaciones que no tengo ganas de enumerar, así que iré por el más obvio y vistoso: la ped*filia.  El anime actual la incita y no debemos sonrojarnos por eso, porque es una realidad que se vive hace más de una década. El tener tantos personajes adolescentes o jóvenes condujo eventualmente a esto. Buscando variedad de cuerpos, varios hombres terminarían encontrando fascinante los cuerpos pequeños y sin desarrollar, así como sus comportamientos. Puede que no haya sido su intención verse atraídos hacia ellas, pero el truco de las historias, personajes y relación sentimental hizo que su amor evolucione a un nivel sexual. O al menos esa es mi teoría. El caso de las mujeres es el mismo. La cantidad de niños y relaciones entre ellos evolucionó en los conceptos seme y uke, el que da y el que recibe. Eventualmente, descubrieron que para radicalizar estos patrones, y hacerlo más satisfactorios, los uke, personajes tímidos, pasivos y poco masculinos debían tener una debilidad más marcada. Y lo que sucedió era hacerlos ver más jovenes, más niños. Eventualmente usaron niños para sus historias. Y gente más adulta y musculosa para el rol del seme. Estas relaciones no siempre tendría que ser explícitas, se podían interpretar y dejar que el fandom recreara su propias historia, pero algunas autoras por internet decidían hacer historias explícitas. A esto se le fueron adheriendo más y más perversiones que podemos ver en otros productos. Eventualmente, los fandoms de ambos géneros usarían cosas como la v*olación, NTR, la sodomía, o cosas peores, pero eso sería irnos a los rincones más profundos de internet y la cultura fandom en el animanga.

Mientras escribía esto, me dije: ¿Estoy justificando la ped*filia con el anime? ¿El anime los hizo así o eran así antes? Muchos enfermos son así y no han visto más que Dragon Ball en sus vidas, así que le estoy dando mucho crédito al anime. Solo para aclarar, no estoy justificando de ninguna manera estos comportamientos, solo los describo. Existen y debemos aceptarlo como comunidad. Como el tío borracho de la familia el cual no podemos quitarnos de encima. Negarlos y decir que no forman parte de la comunidad sería un error, porque para comenzar ni siquiera sabes si la persona con la que compartes tantas horas dentro de esta subcultura puede ser un lolicon o shotacon.

Para tal caso, no hay que necesariamente ser un lolicon, shotacon o tener aficiones extrañas para entrar en este rubro. Con un bajo nivel de perversión basta, pero ¿cómo lo valoramos? simple, para entonces tu nivel de disfrute o elección de un anime debe saciar, de vez en cuando, unas de las perversiones. Si elegiste un anime no por su interesante trama, diálogo o personajes, sino por la inherente tensión sexual imaginativa entre los personajes, ya estás en este rango. Aún si no tienes interés en saciar físicamente tu deseo sexual. Para tu cerebro y tu nivel de decisión de productos, esto basta. Lo mismo para los hombres, si prefieres un anime de un caballero que rescata una semi-loli con la historia y worldbuilding de siempre en comparación a un anime de terror psicológico, misterio o acción novedoso. Esta semiloli tendrá 500 años de edad, pero sabes muy bien que estás viendo una niña de 14 flirteando y enamorandose de un joven de 18 -20 años en quien te proyectas inconsientemente. Esto volvió el anime en lo que es hoy. Lo que hizo que muchos fans más tradicionales, como de Evangelion, Berserk, Monster u otras obras terminen odiando el anime. Pues la mayoría, *los otakus*, han decidido que estos tienen que cumplir sus deseos sexuales más retorcidos pero condimentados para que ninguna ley termine por cerrarlos.

2 años después, vuelvo a ver este borrador y realmente no termino de entender mi punto. ¿Cuál era la razón de este artículo? Ah, recuerdo. Mi indignación respecto a la definición de "otaku". Está bien que los otakus sean despreciados, no cualquiera es otaku. Solo los más enfermos pueden entrar en esta definición.

Me molesta que Twitter y Tik Tok hayan popularizado varias tendencias otakus y gustos que debieron haberse quedado dentro de la comunidad. Es una molestia. El "fyp" ha sido un cáncer para nosotros.

Respecto a mí ¿soy un otaku? creo que sí, al igual que muchos de mis mutuals y no tan mutuals. Si estás leyendo esto, posiblemente lo seas. No me gusta el lolicon, por si acaso. Pero puede verlo en mis animes y aceptarlo como son. Es más, hasta diría que puedo disfrutarlo, pero no bajo un punto de vista sexual, sino contemplativo. Dios mío, esto se pone cada vez más ridículo mientras escribo, pero quizás me faltan palabras. Debería comenzar por algo simple: no me molesta. Lo acepto como parte del contenido que estoy viendo. Partiendo de ahí, puedo disfrutarlo como parte de un todo, parte de todo lo bajo y arruinado que es el anime de hoy en día, pero que forma parte de su escencia. Porque sin ello, dejaría de ser anime, dejaría de tener color, dejaría de ser ese contenido que tanto he disfrutado por tantos años. Si le quitas una pieza, deja de ser el mismo. Pero me he enfocado demasiado en ese aspecto. La acción ridícula, lo griteríos y el bajo humo japonés. Los personajes tan simples y estereotípicos. Tsundere, kuudere, yandere. Las tramas cada vez más ridículas, que pueder muy imaginativas o hasta demasiado. Todo forma parte de una estructura del anime actual el cual debemos aceptar todo o rechazarlo.

Como ejemplo, mientras regresaba a casa de trabajar con un compañero de oficina me puse a hablarle de Needy Girl Overdose. Mientras más le hablaba de la trama y las mecánicas, más raro me miraba. Soy una persona bastante callada y reservada, pero como buen INTP, cuando encuentro el momento de hablar de algo que me gusta, lo hago con bastante ahínco. El compañero, un señor de 32 años, casado pero sin hijos, era lo que definimos oy como "obsesionado del anime". Alguien que estuvo cerca de considerarse un otaku pero era muy popular y social como para abrir las puertas del camino sin retorno. Como era alguien sano, no entendió mi ánimo y me vio raro como pocas veces. Me di cuenta y traté de bajar el ritmo hasta que llegamos a la estación. Como también le gustaba el anime, comencé a contarle. Vio los anime más populares, y varios otros más de segunda y hasta tercera categoría. Tenía colecciones de Mario Bros y Pokemon, pero justo eso era lo que le impedía acceder al mundo el cual no pude contarle. Era un miembro de la sociedad más, y su esposa apenas llegaba a fan del anime. Por lo tanto, eran otros. Básicamente normies. En algún momento, pensó que yo era un elitista del anime, que solo me gustaban animes muy profundos y de culto. No con esas palabras exactas, pero pensó que por gustarme Fate ya era algo profundo. Si para él, Fate era complicado, no quiero imaginarme qué pensaría de otras series y mangas. Pero era justamente parte de un todo, no era un otaku.

Me agrada que esta reciente experiencia haya colaborado con mi hipótesis planteada hace dos años. Quizás estoy dejando algo en el tintero, pero ya es tarde y quiero dejar publicado un ensayo colgado durante tanto tiempo. Voy a comenzar a escribir más en este blog ya no solo sobre anime, sino sobre cualquier pensamiento que tenga sobre mi vida. Quiero que sea algo terapéutico, para poder expresar mis emociones y pensamientos pero no recurrir a personas reales.

Próximamente: "Los adultos fueron una estafa".

 ¡Hasta pronto!

PD: Buscando imagen para esta entrada, he visto este artículo que rebota un debate japonés en una red social. No puedo evitar considerarlo más que interesante para sustentar mi punto:

https://www.tn8.tv/gamersnoticias/aseguran-que-los-otakus-solo-miran-anime-por-placer-sexual/

A su manera, citaré uno de los tantos comentarios que me parecieron interesantes, en respuesta al OP que afirmó que estaban dejando de lado a los viejos otakus que miraban anime sin ninguna sexualización:

«Estos “viejos otakus” solían jugar videojuegos eróticos en su tiempo, mientras, por otro lado, veían anime. Lo que pasa es que los eroges han muerto, y terminaron fusionándose con el anime, por eso hoy en día los otakus no pueden mirar anime sin masturbarse al menos en un episodio».

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